martes, 15 de mayo de 2012

que no te vendan un amor sin espinas

No solo me refiero al amor entre hombres y mujeres, hablo del amor en general, en este caso del que hay entre un padre y su hija. Se supone que cuando un hombre da el paso de ser padre y toma esa gran decisión es porque se siente preparado, porque le dará a su hijo o hija lo mejor de sí y porque lo querrá más que a nada en el mundo, y como bien he dicho se supone que debería ser así, pero lamentablemente no pasa en todos los casos. Existen hombres que toman esa decisión como un capricho, que en realidad no desean a ese hijo, ni están preparados para esa gran tarea, pero aún sabiendo eso, lo hacen.
Este hombre, junto a su mujer, dio vida a una pequeña, una niña que llegó al mundo para ser cuidada y protegida por sus padres, como tendría que ser por regla general.
Pero como ya mencioné, hay hombres que no están preparados para esta tarea, y este hombre no lo estaba, es más, podría afirmar que después de casi 16 años sigue sin estarlo. Pero esto no es todo.
Al cabo de 3 años nació otra pequeña, la cosa se complicaba ya no era una hija, ya eran dos y él no manejaba muy bien eso de tener más responsabilidades, era un hombre acostumbrado a trabajar, y al llegar el fin de semana fiestas y más fiestas...,no era consciente de que ya no tenía 20 años y tenía que cuidar a los que estaban a su al rededor,no supo hacerlo y empezó por perder a su mujer.
A medida que la niñas fueron creciendo se vieron obligadas a pasar por situaciones que requerían más madurez de la que tenían en ese tiempo. Miles de noches solas, sin que papá apareciera, miles de llantos, y al fin y al cabo solo eran dos niñas despiertas toda la madrugada esperando que su padre se dignara a regresar a casa.
La mayor de ellas tuvo que cargar con todo esto y proteger a su hermana siempre, tuvo que ser fuerte, tuvo que madurar mucho antes que otros niños de su edad, se vio obligada a pagar por cada estupidez y error que cometía su padre, aprendió cosas que no tendría que haber aprendido en aquel entonces. Pero todo tiene un límite, y esa niña, después de 13 años, se hartó de vivir la vida que un padre sin responsabilidades y al parecer sin sentimientos había elegido para ella. Tomó una decisión que marcaría en su vida un principio, se alejó de ese hombre y de todo lo que tenía que ver con él, y aunque adoraba a su familia, tuvo que hacerlo por su bien, ya había soportado demasiado, había perdido su felicidad...su infancia.
Esa pequeña que ahora  no es tan pequeña, después de 3 años sigue preguntándose como la persona que le dio la mitad de su vida, esa persona que estaba destinada a cuidarla y protegerla, le pudo hacer todo lo que le hizo, cómo un padre tiene las agallas de poner en peligro a sus propias hijas, de haberlas perdido y ni si quiera inmutarse por ello, de no hacer absolutamente nada para recuperarlas.
Ellas no pedían un padre perfecto, solo querían un padre que les diera el amor que necesitaban.

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